Tecnología médica y actividad física en personas con diabetes tipo 1 ¡Hagamos equipo!

 

Tecnología médica y actividad física en personas con diabetes tipo 1. ¡Hagamos equipo!

 

La actividad física es de vital importancia en la salud del ser humano. Este concepto no es la excepción en personas con diabetes tipo 1. Hay diferentes recomendaciones al respecto. En general, se ha establecido que los adultos  deben realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física (no más de 2 días consecutivos de inactividad) y en niños y adolescentes se recomiendan 60 minutos diarios (OMS, 2010).

En el caso de las personas que viven con diabetes tipo 1, la actividad física tiene múltiples beneficios, entre los que debemos destacar:

  • Mejora el valor de hemoglobina glucosilada A1c y el perfil de lípidos.
  • Disminuye el riesgo vascular.
  • Mejora la composición corporal, incrementando masa muscular y disminuyendo grasa.
  • Genera mayor sensibilidad a la insulina con lo que el paciente requiere dosis menores.
  • Menor riesgo de complicaciones crónicas.

Un punto importante a considerar es el efecto que tiene la actividad física sobre los niveles de glucosa del paciente con DM1. En general, podemos establecer que el ejercicio aeróbico (caminar, correr, nadar) tiende a generar hipoglucemia y el ejercicio anaeróbico (actividad con peso, bandas de resistencia) puede liberar hormonas contrarreguladoras que eleven la glucosa y al pasar las horas, también genera tendencia a la hipoglucemia.

Lo relevante es que cada persona que vive con diabetes tipo 1 pueda conocer su propio metabolismo en base a las mediciones de glucosa capilar o al uso de sistema de monitoreo de glucosa.

Para comenzar la actividad física es ideal que los niveles de glucosa estén entre 90 y 180 mg/dl.  En el caso de tener niveles de glucosa por debajo de 90 mg/dl, idealmente la persona debe consumir 10-20 gramos de carbohidratos, previo al inicio del ejercicio. Si la glucosa está un poco elevada (entre 181 y 270 mg/dl), es mejor comenzar con ejercicio aeróbico. Si los niveles de glucosa están por arriba de 270 mg/dl, es necesario medir cetonas y valorar una dosis de insulina para corregir.   (1)

En la vida cotidiana existen muchas personas que viven con diabetes tipo 1 en quienes existe temor a los eventos de hipoglucemia y el ejercicio puede ser un factor que baje los niveles de glucosa.  Lo trascendente es fomentar la educación en diabetes y el empoderamiento para aprender a tomar decisiones adecuadas.

En pacientes que utilizan microinfusora de insulina y monitoreo continuo de glucosa se tienen grandes ventajas en relación a la realización de la actividad física.

  • Podemos programar un patrón de insulina basal específico para los días de actividad física.
  • Desconectar la microinfusora de insulina por un período de 60 a 120 minutos en el caso de actividad física como natación o deportes de contacto.
  • Si se realiza actividad física con la microinfusora, podemos programar un patrón basal temporal con dosis más baja de insulina desde 2-3 horas antes del inicio de la actividad, con el fin de evitar eventos de hipoglucemia.
  • Si se utiliza microinfusora 640G y monitoreo continuo de glucosa (sensor Enlite y SmartGuard), el sistema tiene la capacidad de suspender automáticamente la administración de insulina, cuando se detecta que en los siguientes 30 minutos la glucosa estará 20 mg/dl por arriba del límite bajo establecido. El sistema suspende la administración de insulina por un tiempo mínimo de 30 minutos y máximo de 120 minutos.  Si después de suspenderse durante 30 minutos, el sistema detecta que la glucosa está al menos 20 mg/dl por arriba del límite bajo y predice que en los siguientes 30 minutos estará al menos 40 mg/dl por arriba del límite bajo, reinicia la insulina. Estas funciones representan una gran ventaja durante la realización de la actividad física y en las horas posteriores.
  • Es importante que cualquier bolo de insulina que se administre 2 horas antes o 2 horas después de la actividad física, se ajuste disminuyendo la dosis ya que el organismo será más sensible al efecto de la insulina. En general, una reducción del 25% de la dosis habitual ante un ejercicio leve; un 50% menos con ejercicio moderado y un 75% menos con ejercicio intenso.

Es de gran importancia que puedan discutir estos aspectos con el equipo médico que les ayuda en el seguimiento y control de la diabetes, ya que la respuesta de cada persona es completamente diferente y cambia frecuentemente.  La tecnología representa una gran ventaja, siempre y cuando se acompañe de trabajo en equipo. La persona que vive con diabetes puede realizar cualquier actividad física pero hay que estar atentos en el efecto que se presenta en los niveles de glucosa.

 

Dr. Carlos A. Antillón Ferreira

Endocrinología Pediátrica

Centro Médico ABC Santa FE / Hospital Español, Ciudad de México

Sociedad Mexicana de Endocrinología Pediátrica  (SMEP)

Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica  (ESPE)

Sociedad Internacional para el estudio de Diabetes en Niños y Adolescentes  (ISPAD)

Facebook: Juntos por la Diabetes tipo 1

Twitter: @antillonendop

e-mail: antillon.endocrino2002@gmail.com


Referencias:

  1. Riddell, M. et al; Exercise management in type 1 diabetes: a consensus statement. Lancet Diabetes Endorinol 2017; 5: 377-390