La microinfusora de insulina en pacientes pediátricos.

La microinfusora de insulina en pacientes pediátricos.

En los últimos 15 años a nivel mundial la terapia con microinfusora de insulina ha tenido una gran evolución. Cada vez tenemos la oportunidad de un mejor manejo de la diabetes tipo 1.
A principios de este milenio, el pensamiento era que la terapia con infusión continua subcutánea era solo para adolescentes o adultos.

Al pasar los años y con los avances tecnológicos, nos hemos dado cuenta que los pacientes pediátricos son candidatos ideales a esta terapia. Las razones principales son:

  1. Poder programar la dosificación de insulina de acorde a las necesidades específicas de cada paciente pediátrico y con esto, acercarse a la producción normal de un páncreas sano.
  2. Permitir mucha mayor flexibilidad en estilo de vida, en horarios de alimentación, en actividad física, horas de sueño.
  3. Disminución del riesgo de hipoglucemia. Sabemos que la posibilidad de hipoglucemia grave es, en general, 4 veces menor en pacientes con microinfusora de insulina en comparación a pacientes que usan esquema de múltiples dosis de insulina.
  4. Permite administrar dosis mucho más precisas de insulina. Con una jeringa o pluma de insulina se pueden administrar unidades enteras y, si acaso, medias unidades. Con una microinfusora, pueden administrarse bolos con décimas de unidad. (0.7, 1.3, 2.5, 3.8 unidades) y esto permite una menor variabilidad glucémica. Este punto en niños pequeños (menores de 5-6 años o en pacientes con poco tiempo de diagnóstico, resulta trascendente dado que los requerimientos de insulina suelen ser bajos).
  5. Disminuir el número de punciones diarias. El paciente que utiliza un esquema intensivo con múltiples dosis de insulina se tiene que inyectar entre 4 y 7 veces diarias (1-2 dosis de insulina basal y entre 3 y 5 dosis de bolos de insulina rápida). Mientras que el usuario de una microinfusora debe cambiar el catéter de infusión cada 3 días en promedio. Si tomamos un promedio de 5 inyecciones diarias, esto en un año, implicaría 1825 inyecciones para administrar insulina en 1 año vs. 120 colocaciones de catéteres en el mismo período de tiempo.
  6. Posibilidad de programar diferentes patrones basales de insulina, acordes a las necesidades específicas: patrón para la vida diaria, patrón para días de enfermedad, patrón para días con ejercicio, etc., etc.
  7.  Las microinfusoras de insulina tienen un calculador de bolus y la posibilidad de administrarun bolo en forma convencional, o a través de un bolo cuadrado (dividir la dosis en 4 partes iguales cuando es largo el período de comida) o bolo dual (ideal para alimentos grasosos, que permite administrar un porcentaje del bolo de inmediato y el porcentaje restante dividido para 1, 2 o hasta 8 horas).
  8. Hoy contamos con un sistema (640G y SmarGuard de Medtronic) que permite la suspensión de la administración de insulina por predicción de hipoglucemia, sin intervención del paciente o cuidador y la reanudación de la misma en forma automática.

Con toda la evolución tecnológica de nuestros tiempos, a los niños se les facilita el manejo de estas herramientas, incluyendo las microinfusoras de insulina. Aprenden rápidamente a convivir con esta circunstancia y, sobre todo, visualizan las ventajas fácilmente.

Además, con las microinfusoras de insulina y a través de su propio software tenemos acceso a la información relacionada a la diabetes (gramos de carbohidratos ingeridos, dosis basal y bolos de insulina, registro de actividad física, etc., etc.) con lo cual podemos realizar ajustes frecuentes en la configuración del dispositivo, lo cual permite un mejor control metabólico que se debe ver reflejado en un mayor tiempo con niveles de glucosa dentro de rango deseado (por arriba de 70% del tiempo con glucosa entre 70 y 180 mg/dl), una menor variabilidad glucémica y un valor de hemoglobina glucosilada A1c dentro de rango objetivo (< 7.0%).

Es importante aclarar que para alcanzar las metas deseadas con la terapia con microinfusora de insulina se debe establecer un trabajo en equipo con la colaboración de todos:
paciente, familiares, endocrinólog@ pediatra, educadora en diabetes, nutrióloga. Cada persona deberá tener su propio rol y la comunicación entre todos es de vital importancia.

Hay que recordar que durante la edad pediátrica los requerimientos de insulina cambian constantemente. Esto nos tiene que llevar a tomar decisiones frecuentemente para ajustar la configuración de la microinfusora.

Dr. Carlos A. Antillón Ferreira
Endocrinología Pediátrica
Centro Médico ABC Santa FE / Hospital Español, Ciudad de México Sociedad Mexicana de Endocrinología Pediátrica (SMEP)
Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica (ESPE)

Sociedad Internacional para el estudio de Diabetes en Niños y Adolescentes (ISPAD)
Facebook: Juntos por la Diabetes tipo 1
Twitter: @antillonendop
e-mail: antillon.endocrino2002@gmail.com