Actividad física: pilar para el control de la diabetes

 

Actividad física: pilar para el control de la diabetes

 

Todos hemos oído hablar sobre los múltiples beneficios que nos aporta el ejercicio para la salud, sobretodo viviendo con diabetes. Algunos de los más evidentes son mejor control de la glucosa, mayor tiempo en rango y disminución en las dosis de medicamentos.

Muchas veces tenemos la intención de volvernos activos, pero al no tener la orientación adecuada no sabemos por donde empezar. Algo muy sencillo para iniciar, sobretodo si actualmente no realizas ningún tipo de ejercicio, es comenzar con un poco de actividad física. Cuando hablamos de actividad física nos referimos a cualquier movimiento que implique un esfuerzo, esto puede ser caminar, subir escaleras o cualquier tipo de actividad que sea parte de nuestra rutina diaria. Al empezar a movernos más, vamos obteniendo mayor condición física poco a poco para ir incrementando paulatinamente la misma y de esta manera comenzar a implementar ejercicio físico.

El ejercicio físico es realizar una actividad más vigorosa, planeada, estructurada y que requiere mayor esfuerzo, por ejemplo, correr, nadar, andar en bici, bailar.

Antes de comenzar con ejercicio debes pensar: ¿qué te gustaría hacer?, ¿cuánto tiempo le puedes dedicar?, ¿con qué frecuencia lo vas a realizar? Ya que tengas esto bien definido, puedes buscar orientación con un instructor físico para que te ayude con una rutina específica para ti.

Algunas precauciones que debes tomar al hacer ejercicio es siempre revisar tu nivel de glucosa antes, durante y después del ejercicio. Esto te ayudará a conocer el efecto de este en tu cuerpo. Si tu nivel de glucosa está entre 108 mg/dl y menos de 250 mg/dl, puedes realizar ejercicio. Cuando la glucosa este por debajo de 108 mg/dl puedes comer una pequeña colación con carbohidratos y posteriormente proseguir a realizar tu actividad. En cambio, cuando el nivel de glucosa es mayor o igual a 250 mg/dl, es preferible que evites realizar cualquier tipo de actividad, esto debido a que el ejercicio a cierta intensidad puede incrementar el nivel de glucosa, lo que puede aumentar el riesgo de cetoacidosis diabética.

Recuerda también mantenerte bien hidratado con agua simple, evitando bebidas altas en azúcar, a menos que tu nivel de glucosa baje. Y también usa ropa cómoda y calzado adecuado (amplio, con suela ancha).

Ya que tienes todo listo: ¡A entrenar!

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